Reflexiones para pensar la sostenibilidad de nuestras vidas: una mirada desde el ecofeminismo.

Percibir el cuidado de la tierra como nuestro propio autocuidado.

La semilla de la división continúa siendo hasta el día de hoy uno de los pilares que sostiene nuestro sistema de creencias. 

Seres humanos por un lado y naturaleza por el otro.

Dañamos a la Madre Tierra sin saber que nos estamos perjudicando a nosotrxs mismxs. 

La mayoría de veces somos capaces de reconocer el extractivismo que hacemos de la tierra y sus recursos, pero no somos capaces de reconocerlo cuando nos explotamos a nosotrxs mismxs. Cuando le exigimos a nuestro propio cuerpo/ tierra que produzca más de lo que es respetuoso y cuidado. 

La mayoría de veces demandamos a nuestro cuerpo/tierra que responda a los ritmos de nuestra mente, del pensamiento (aire); ignorando por completo que los tiempos de la tierra son diferentes, que los avances no son lineales (son cíclicos), que las raíces que sostienen todo el árbol, requieren de mucho tiempo para poder afirmarse. 

¿Cómo entender la sostenibilidad de nuestras vidas?

Tomando conciencia de nuestro cuerpo. Cuidando de él. Creándo un vínculo de escucha y respeto hacia nuestro cuerpo. 

La sexualidad, como expresa Casilda Rodrigañez, es la capacidad de nuestro cuerpo de autoregularse. La barrera que se ha forjado para reprimir la sexualidad de las mujeres, es la misma que nos ha desconectado del goce, de nuestro ciclo, de la escucha, del autocuidado.

Esta barrera es la misma que ha permitido que el hombre blanco explote los recursos de la tierra, extractivice y produzca por encima de los tiempos necesarios para el cuidado y la regeneración del ecosistema. 

Lo mismo pasa con nosotras, perdemos el registro -y por lo tanto el saber- que a cada momento nos está transmitiendo nuestro cuerpo. Ignoramos su lenguaje y hemos encontrado en la razón la única forma de dialogar con nosotrxs mismxs. Y por lo tanto de entendernos.

Es así como la represión de la sexualidad nos ha alejado de nuestro cuerpo. Nos ha alejado del cuidado y el respeto por nuestros ciclos. Y es así como nos sobreexijimos. Y es así como explotamos a la tierra ignorándo sus ciclos, y es así como el patriarcado nos ha negado la conexión con nuestra fuente de vida. Es así como la vida es algo segundario para el sistema de producción capitalista, colonial y patriarcal.

Volver a nuestro cuerpo/ territorio, es volver a la tierra. A reconocer nuestra pertenencia, la unidad de la Madre naturaleza con todos los seres humanos. Es así como ejerciendo el autocuidado y los cuidados comunitarios, cuidamos también de la tierra. Es así como aprendiendo de la naturaleza, sus ritmos y misterios, aprendemos más sobre nosotras mismas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.