Carta «Un regreso diferente»

Hola querida comunidad de Pedagogías Menstruales, ¿Cómo están? Por aquí muy bien, hace tiempo que vengo sintiendo las ganas de comunicarme con vosotras ya que llevo varios meses sin estar con mucha presencia en las redes sociales y me apetece compartirles un poco acerca de mi situación, reflexiones y sentires actuales. En esta carta que hoy os escribo, les contaré acerca de las vivencias de los últimos meses, como así también de las intenciones que estoy sembrando de cara al jardín que deseo ver florecer en esta primavera.

Para quienes están recién llegados a la comunidad de Pedagogías Menstruales, mi nombre es Abril y soy la creadora de este proyecto que se dedica a compartir saberes y curas en torno a la sexualidad, la ciclicidad menstrual y la creatividad. Mi experiencia vital no me permite definirme demasiado (porque eso limita mi proceso de transformación constante), aunque lo que sí puedo afirmar que gran parte de lo que soy se lo debo a las mujeres y amigas que me acompañan, y con las que creamos cada uno de los espacios y propuestas desde este proyecto.

Espacios que se fundan desde el amor, los cuidados, la vulnerabilidad, la honestidad y la ternura con las que deseamos habitar(nos) cada día. Fortaleciendo las redes de apoyo mutuo a través de los círculos de mujeres y de las co-producciones con diversas creadoras feministas. En nuestros espacios honramos la ancestralidad de la que somos parte, reconociendo la unidad de los seres humanos con la naturaleza, recuperando los valores y saberes que nos permiten conectar con el sentido, el goce y el cuidado de la vida. Lo hacemos desde una perspectiva de derechos humanos, feminista, comunitaria, poscolonial e interseccional.

Quienes me siguen de cerca saben que éstos últimos meses he realizado un viaje hacia mis raíces, volviendo a las tierras latinoamericanas después de casi dos años y medio que no había estado allí. Gran parte de la decisión de haber dejado de utilizar las redes sociales fue para poder estar presente, disfrutando de mi familia y de todo el amor que teníamos para darnos después de tanto tiempo. Este viaje también me sirvió para reconectar con otras partes de mí, con diversos intereses que me mueven por dentro, con personas que quiero mucho y también con espacios de crecimiento personal que han permanecido durante todos estos años y que deseaba nutrir conscientemente.

Hoy hace -apenas- dos semanas que estoy de regreso nuevamente en Cataluña, y me hacía falta mucha quietud y silencio para poder integrar todos los aprendizajes y cambios vividos a lo largo de éstos meses. Quienes solemos viajar sabemos que los viajes siempre dan perspectiva, y ha sido necesario para mi poder tomarme este tiempo para sentir mi cuerpo, mi ser, mis ánimos, mis deseos, mis ambiciones. En síntesis, la semilla de este nuevo ciclo. La semilla no puede estar solamente cargada de ideas, sino que para crecer necesita ser una semilla de tierra, y eso implica que esté conectada con mi cuerpo-territorio, con lo que me da placer, con lo que dentro de mí late como un fueguito. Este tiempo ha sido para sentir eso y poder trazar con autoridad las vías de este camino que hoy he decidido andar.


Un regreso diferente le he llamado a esta carta porque nunca se vuelve igual después de un viaje. Otro motivo por el que he estado alejada de las redes sociales es porque me he volcado con mucho interés y énfasis en la investigación dentro de los temas que venimos trabajando hace tiempo (porque es necesario frenar para seguir estudiando e integrar las nuevas perspectivas), como así también para involucrarme desde el activismo en otros ámbitos que son de vital importancia, como es el aporte a la comunidad y al tejido social por fuera de las redes sociales (sí, estos espacios aún siguen existiendo y es necesario que estemos presentes).

No quiero expandirme demasiado para no aburrirlas, pero sí deseo compartir que en este retorno diferente quiero hacer cosas diferentes. Me interesa que este proyecto siga creciendo, que pueda construir unas bases sólidas que permitan expandir el equipo de trabajo. Deseo que todas las mujeres que seamos parte de Pedagogías Menstruales también podamos hacerlo en condiciones dignas, y esto implica hablar de temas sensibles como por ejemplo la precariedad de muchas de nuestras labores como personas que estamos creando contenido, consciencia, cuidados y redes de apoyo mutuo.

Para mí hoy es un desafío poder generar espacios seguros para que las personas -especialmente mujeres, que están creando saberes y prácticas de conciencia y cuidado, puedan expresarse a través de este proyecto. Es un desafío porque las condiciones disponibles son precarias, muchas veces no son seguras y tampoco son cuidadas. El espacio de difusión a través de las redes sociales, si bien puede llegar a tener un gran alcance, supone que detrás de los móviles y los ordenadores con los que consumimos la información, las creadoras estén en condiciones de precariedad, muchas veces bajo situaciones de explotación y/o autoexplotación, y para mí eso no es justo y no es lo que deseo crear, ni para mí como investigadora, pedagoga y acompañante terapéutica, ni para nadie. Tampoco creo que sea sano, porque los ritmos propios de las redes sociales suelen ser veloces y voraces, además de ser un tipo de consumo e incluso adicción que no está del todo problematizado. Siento que también muchas de las personas que están creando contenido de inmenso valor lo están «recortando» y «adaptando» a los estándares que impone instagram. Este contenido muchas veces no es apreciado, e incluso es sabido que quienes estámos abordando temas vinculados a la sexualidad somos censuradxs por la red.

En esta línea, siento que uno de los grandes desafíos como investigadora dedicada a recuperar los conocimiento de las mujeres, de la naturaleza, de los pueblos indígenas, de las activistas, de los abuelos y las abuelas; de todxs aquellos grupos que históricamente han sido excluidos y oprimidos por el sistema colonial, patriarcal y capitalista; es que realmente se valore y se cuide lo que estamos creando.

Para ello me interesa además añadir una perspectiva crítica e interseccional que nos permita comprender el contexto en el cual estamos desarrollando nuestras labores. En este sentido, es importante visibilizar que los procesos de cura y de toma de consciencia que estamos llevando a cabo muchísimas personas, no están aislados respecto al desarrollo de un sistema agresivo y violento. Todo lo contrario, gran parte de los procesos que hoy nos toca atravesar, se deben a la ideología que forma parte de este sistema global y que poco a poco necesitamos de-construir para volver a crear.

Y en este «deconstruir», me interesa afirmar que no nos salvamos solxs. Las redes de apoyo y los círculos que creamos nacen justamente para subsanar los peligrosos instintos de supervivencia individualista que nos han inculcado desde la educación neoliberal. Por lo tanto, es de vasta importancia reconocer que los espacios que hoy generamos para recuperar los saberes y las prácticas que nos han expropiado, y que hacen a la construcción de una soberanía colectiva sostenida en la vida digna, el pensamiento crítico, los cuidados y las redes afectivas; son políticos.

Porque si le vaciamos el contenido político a nuestros espacios, le estamos quitando el potencial transformador a nuestras acciones a nivel social. Y creo que finalmente, gran parte del cambio social que esperamos (que es urgente y necesario), empieza en nuestras prácticas. En conocernos, en escucharnos, en respetar nuestro cuerpo y nuestros verdaderos deseos. En crear espacios respetuosos, vínculos sanos, prácticas de respeto a la tierra, de cuidado al medioambiente, de apoyo a las personas en situación de mayor vulnerabilidad, y de amor entre nosotres.

Hoy necesitamos ser más conscientes de nuestras prácticas para que, como dicen las ecofeministas, podamos poner la vida al centro. Y para mí ello implica entender la unidad, de nosotras con la naturaleza y con el resto de los seres humanos que conviven en este gran hogar que llamamos planeta tierra.

Mi deseo es que podamos seguir co-creando juntas, con la fuerza del círculo, con el gran potencial transformador, de amor, de creación y de magia que llevamos dentro. Haber estado en mis tierras me devuelve con estas reflexiones que hoy me permito expresar, quizás sin conclusiones, pero con la certeza y la intención de estar sembrando una semilla de conciencia, que contenga cambios, bienestar y buen vivir para todas las personas y en especial para las mujeres, que son quienes me acompañan cada día.

Agradezco a todas y todxs lxs que me han leído hasta aquí.

Os dejo a vuestro alcance las propuestas que hemos creado para seguir transformando y construyendo juntas, desde adentro y hacia afuera, esta nueva tierra 💗.

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Si quieres contactar conmigo y/o dejar tu comentario, puedes hacerlo a través de la web o desde el correo electrónico a: pedagogiasmenstruales@gmail.com

¡Un cariño y muchísimo amor!

Abril.

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